Boca Goleó al Dim en la Bombonera

Por @PAMPAARANDA 11/03/2020

 

Se le caen los goles a Boca. Ahí radica una de sus mayores virtudes. De repente, cuando nada lo hace prever, el equipo de Miguel Angel Russo golpea.

No se ven venir los goles del campeón del fútbol argentino. Así, puede pasar de dominado y deslucido a ganador en un segundo. Sucedió ante Independiente de Medellín, que se plantó con hidalguía en la Bombonera. Aún con varias carencias, se las ingenió para ser superior y hasta tal vez merecer ir ganando el duelo en la primera parte. Pero a Boca le alcanzó con una jugada de crack de Frank Fabra, que le sirvió el gol a Eduardo Salvio, para encaminar un duro partido. En el Toto Salvio se puede graficar lo efectivo al extremo que es el elenco de la Ribera: tuvo un rendimiento discreto, pero apareció un par de veces y festejó por duplicado. En definitiva, fue goleada 3-0 para acomodarse en el segundo puesto del grupo H de la Copa Libertadores, donde Libertad venció 3-2 a Caracas y sigue al frente.

 
Se lo notó con resaca a Boca. Y es entendible. Liberó mucha energía tras la obtención de la Superliga. Fue algo más que un partido de 90 minutos el que disputó el fin de semana contra Gimnasia. La sensación es que Boca se sacó al menos varios kilos de una mochila que pesa quizás tanto como nunca en su historia. Con méritos varios, le arrebató el campeonato al River de Gallardo. La fiesta se extendió a la noche del martes, entonces. Aplausos, cánticos contra el clásico rival y ovación unánime de la Bombonera para Carlos Tevez​, el hombre de Fuerte Apache que volvió a conquistar el corazón de todos los hinchas. Ya no hay rencores para con el capitán y emblema. Con toda esa carga emocional encima, Boca tuvo que salir a jugar un partido por copa. Y le costó meterse.

En otra circunstancia, los volantes del DIM no hubiesen tenido las libertades que encontraron anoche para jugar en la Bombonera. No tuvo piernas Boca para disputar con firmeza el juego en la mitad de la cancha. Tampoco para presionar arriba. El conjunto colombiano se movió al compás de las zurdas atildadas de Reina y Ricaurte. El local no metió como acostumbra jugando en su cancha, y el DIM se animó a jugar, a moverse, a asociarse, a arriesgar. Con armas nobles arrimó mucho peligro al arco de Esteban Andrada​. El atacante Leonardo Castro desperdició dos mano a mano con el arquero local. Reina y Delgado probaron desde lejos e inquietaron.

Boca tampoco tuvo fuerza para arrollar a los colombianos. Ni fútbol ni empuje. Hubo, sí, mucha movilidad de Carlos Tevez (¿mereció ser expulsado por una agresión a Juan Mosquera?) y corridas a pura velocidad de Sebastián Villa​. Pero no inquietó a Andrés Mosquera. Todo eso hasta que Fabra dibujo con su zurda y Salvio metió el cabezazo al ángulo. Se enchufó la gente y se prendió Boca. Parecía empezar otro partido. Y lo fue.

La segunda etapa fue toda de Boca, que ajustó en el medio y disputó el balón con otro rigor. Y la sociedad Tevez-Villa evidenció que transita su mejor momento. Se juntaron en varias oportunidades y generaron lo mejor del local. De una pared entre ellos llegó el segundo tanto de Eduardo Salvio. Ocurrió algo particular con el Toto: terminó siendo la figura del partido, pero ni remotamente fue el mejor jugador. Se entiende: la figura comúnmente suele ser el mejor futbolista del duelo, pero no siempre. Como este martes.

El indescifrable Bebelo Reynoso se sumó a la fiesta con un golazo de tiro libre tres minutos después de reemplazar a Tevez. Paró ahí el local, aunque pudo meter alguno más. No se molestó demasiado por hacerlo. Decidió poner en pausa el juego y celebrar del momento. Disfrutar de ser el campeón del fútbol argentino.

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