¿Qué pasa con Boca?

En las últimas fechas Boca no encontró su rumbo, ya no existe la presión alta, la tenencia del balón es muy poca y la defensa no muestra la misma seguridad. ¿Cuánto influye el factor anímico? ¿No deberían aparecer los líderes en este momento? Al “Vasco” le duele la cabeza.

Por @diegoemaio

No hay que dramatizar, no hay una crisis ni tampoco estamos en un pésimo momento. Simplemente es un bajón y hay que centrarse para levantar cabeza. El “Vasco” expresó en varios medios que “los rendimientos suben y bajan”, y tiene razón.

Luego de la derrota con River –y antes también- varios jugadores perdieron nivel futbolístico. Entonces se entiende que la moral no estaría siendo muy buena, y por eso se anhela el receso y las vacaciones. El nivel de Fernando Gago es fiel reflejo de esto, ya que el domingo disputó uno de sus peores partidos en Boca.

Lo que no tiene mucha lógica es la prueba que intentó el entrenador con el cambio de sistema. Algunos jugadores parecían perdidos dentro de la cancha (como por ejemplo Meli y Colazo), e incluso hasta el mismo “Pintita” no sabía si adelantarse o retroceder, tirarse sobre un costado o pegarse al lado de Bentancur.

Cuando se cambia un sistema, por más común que sea, requiere de mucho entrenamiento y trabajo. Lo más apropiado hubiera sido jugar con el mismo esquema que se jugó siempre para que, al menos, los jugadores tengan claras sus posiciones.

En estos momentos la pelota pesa el doble, las situaciones erradas duelen más y un tanto en contra casi que sentencia el partido. Es el momento exacto para que los líderes aparezcan: la voz de mando del “Cata” Díaz, la seguridad de Orión, la precisión de Gago y los goles de Osvaldo. Nada de esto está sucediendo ya que el arquero tiene responsabilidad en el tanto de Cubero, la defensa está endeble, Boca no tiene la pelota y el 9 está sin suerte.

El intervalo por la Copa América caerá genial en el grupo para renovar expectativas y ánimos. También se estima que bastantes jugadores se irán y algunos llegarán. ¿Qué pasará con el futuro de “boquita”? Esperemos que este mal andar acabe pronto.

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