Russo No quiere postergar el reinicio de la Libertadores “

POR @PAMPAARANDA  04/09/2020

Miguel Angel Russo no se queda en los lamentos: pese a tener varios titulares entre los 18 casos de Covid-19 confirmados, el DT de Boca no piensa en pedir postergaciones a la Conmebol y se mentaliza en afrontar el partido con Libertad con los jugadores disponibles

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En Boca hace días explotó la bomba del brote de contagios y el dolor de cabeza fue más fuerte cuando en la última hora del miércoles les confirmaron que el plantel tenía más jugadores infectados con Covid-19 de los que se imaginaban: en total son 18. Y el reloj avanza. Las canchas del predio de Ezeiza quedaron prácticamente vacías y el reinicio de la Copa Libertadores está a la vuelta de la esquina. De nada sirve lamentarse y seguir buscando respuestas a las infinitas dudas que existen sobre cómo se «filtró» el virus. Eso, al menos, piensa Miguel Russo. Las manos intentan ponerse a la obra, a la espera de recibir las indicaciones sanitarias para que cada decisión sea la correcta.

Porque ya restan menos de dos semanas para jugar en Asunción, frente a Libertad (17/9), y retomar el anhelo de volver a ser campeón continental tras 13 años de sequía. La pandemia de coronavirus le puso pausa a un andar fantástico y lleno de ilusión, tras arrebatarle el título a River sobre el final, para depositarlo -medio año después- en una actualidad preocupante. Porque, previo a la vuelta a las prácticas del 10 de agosto, en Boca ya se advertían en desventaja a la hora de la preparación física y futbolística con respecto a los clubes del exterior. «Evidentemente, arrancamos después que el resto», reconocía Russo en la conferencia de prensa vía Zoom que realizó hace dos semanas. Ahora, ese panorama es menos claro.

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En lo que va de la semana, lógicamente, el plantel no pudo entrenarse. Y, por supuesto, todos los afectados (muchos de ellos, titulares) estarán, como mínimo, diez días sin entrenarse en Ezeiza. Es decir que se podrán sumar cuando falten pocas horas para volar todos juntos a Paraguay (irán en un avión para 90 pasajeros y van a viajar 50), otro de los factores que acortarán los tiempos y aumentará el cansancio. Es por eso que el cuerpo técnico ya piensa en preparar un equipo muy alejado del ideal.

Buffarini y Mas; en el lateral derecho, Russo tendría disponible al juvenil Weigandt, mientras que al ex lateral izquierdo de San Lorenzo lo podría utilizar para jugar ante Libertad Crédito: Prensa/Boca
Russo se mantiene parado en el medio. No quiere frustrarse demasiado con la cantidad de dirigidos con los que ni hoy ni en los próximos días podrá tener a su disposición. Tampoco quiere ver el vaso medio lleno con la sensación optimista que le dieron a LA NACION desde el Consejo de Fútbol: «Puede sonar feo, pero la realidad es que es mejor que nos toque ahora y no en plena competencia». Más bien, desde las cercanías al entrenador trasladan el pensamiento calmo, como su estilo de vida. «Hay que esperar», dicen. Y es que el hombre de 64 años está parado en el presente. Se mentaliza en hacer lo que pueda, en prestar especial atención a la preparación de los futbolistas que por estas horas dan la tranquilidad de estar bien. Aunque, a la vez, rezando para que ninguno de esos soldados caiga en medio de la ola de contagios.

En el club esperan indicaciones y permisos desde el Ministerio de Salud de la Nación para volver a practicar en el predio. La idea es que se apruebe la propuesta hecha: que los futbolistas con diagnósticos negativos puedan entrenar normalmente. Además, que también se integre a los entrenamientos a aquellos jugadores que quedaron fuera de la burbuja sanitaria por haber dado positivo previamente o haber vuelto de otro país: por ejemplo, los casos de Agustín Almendra (dio positivo en los primeros exámenes), Iván Marcone (dio positivo el 19 de agosto y su testeo de ayer dio negativo), Gonzalo Maroni (volvió del préstamo en Sampdoria, de italia) y Edwin Cardona (refuerzo cedido desde Xolos, de México).

Sin embargo, las autoridades sanitarias no permitirían la salida de los futbolistas que están en el hotel pese a que no contrajeron el virus: se trata de personas que tuvieron contactos estrechos con los que sí están apartados. Según pudo saber este diario, el permiso se activaría si entre las instalaciones del hotel hay una cancha. Justamente, allí hay un terreno amplio para moverse, pero los que están afuera, seguramente, tendrán prohibido ingresar a la burbuja.

La situación es compleja para el plantel. Los que tienen síntomas (Boca informó cuatro casos leves) deben hacer reposo unos días más. Mientras tanto, los que son asintomáticos (según el comunicado, hay 14) y los que son negativos realizan prácticas vía Zoom, como en los tiempos de total cuarentena y sin permiso de entrenamientos. Con el detalle de que, si bien aún no hay demasiados cambios estrictos que le den otro color a una caótica concentración, se deshicieron las duplas en las habitaciones: cada uno tiene un cuarto y ahí mismo hacen los ejercicios pretendidos por los preparadores físicos y médicos. Probablemente, muchos de los jugadores se preparen para el partido ante Libertad a través de esa vía comunicacional.

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Por otro lado, Russo sabe que en las canchas de Ezeiza tiene otros jugadores entrenándose: la Reserva, dirigida por Sebastián Battaglia, se dividió en grupos compuestos por -máximo- seis juveniles, tal como está establecido en el protocolo. Claro que Russo no tiene en la cabeza utilizar a los chicos en un compromiso tan importante, pero no es una mala idea tenerlos trabajando cerca ante cualquier otro agujero grande que se pueda generar.

Lisandro López y Toto Salvio, dos jugadores que hoy no están disponibles para el entrenador Russo de cara al choque con Libertad, del 17 de septiembre, por la Copa Libertadores Crédito: Prensa/Boca
El técnico va pensando en qué piezas tendrá casi seguras para disputar esa tercera jornada de la zona de grupos, al menos mirando hoy el estado de su plantel. Según confió en los últimos días Ruben Argemi, uno de los médicos de Boca, todos llegarán en buenas condiciones de salud. Aunque, claro está, sin rodaje grupal. Una de las certezas es la aparente inmunidad que tiene Carlos Tevez: según dejó entre líneas Argemi, el capitán ya habría estado contagiado en el pasado. Por eso, se mostró sin temor en una de las habitaciones junto a «Wanchope» Ábila, uno de los afectados.

 

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